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¿Esta frase le suena familiar? ¿Usted padece con dolor lumbar y le han dicho esta frase? ¿Es usted un especialista en salud que ha usado estas palabras con sus pacientes?

Comencemos diciendo que la implementación de ejercicios específicos para mejorar el core en la rehabilitación de la espalda baja no está mal. ¿Pueden ayudar? Potencialmente sí. Pero es importante que nosotros, como profesionales de la salud y entrenadores, seamos conscientes de nuestras elecciones de palabras y explicaciones a los pacientes, ya que pueden tener un gran impacto en las creencias de una persona, promover el miedo y conducir a un comportamiento miedo evitación. Pensemos tres razones principales por las que necesitamos reconsiderar el uso de la frase de un «core debilitado» como causa de dolor persistente en la parte baja de la espalda:

Entendiendo el dolor lumbar

La influencia que tienen las explicaciones y las palabras de un clínico sobre el estado de un paciente es profunda. Cuando le explicamos a un paciente que la falta de músculos es la causa de su dolor, pueden verse a sí mismos (y a su cuerpo y columna vertebral) como frágiles y vulnerables, creando así expectativas negativas. El impacto de nuestras palabras durará mucho más tiempo que cualquier programa de ejercicios que proporcionemos, por lo que sería prudente dedicar tiempo a preparar las palabras que vamos a utilizar como profesionales, en lugar de utilizar una verborrea negativa.

Además, el uso de la frase de «tienes los músculos de core débiles como causante de tu dolor lumbar» nos hace meterse estrictamente en un modelo biomédico, ignorando así la posibilidad de otros factores contribuyentes alejándonos del modelo biopsicosocial. Recuerda, el dolor lumbar es muy complejo. Una definición actual describe al dolor como «una experiencia angustiosa asociada con un daño tisular real o potencial con componentes sensoriales, emocionales, cognitivos y sociales». Debemos examinar a toda la persona que se encuentra frente a nosotros y tener cuidado al culpar al dolor únicamente por razones biomédicas. (es decir, fuerza, anatomía, longitud del músculo). ¿Se puede correlacionar? Tal vez. Pero ten cuidado al educarlo como la causa del dolor.

Ejercicio de core vs general para la columna lumbar

¿Puede prescribir ejercicios de core en un programa de rehabilitación de espalda baja? Por supuesto. Pero algunas investigaciones muestran que los ejercicios específicos no son diferentes con los resultados a largo plazo que el ejercicio en general para el tratamiento del dolor lumbar persistente. Entonces, ¿qué opción de ejercicio es mejor? Honestamente, es el que el paciente hará. ¿De qué disfrutan? ¿Qué tipo de ejercicio es conveniente? ¿La actividad es simple o requiere mucho entrenamiento? ¿A qué equipos tienen acceso también? Estas son solo algunas preguntas que se deben considerar al desarrollar una estrategia de tratamiento individualizada.

Otra consideración es entender que algunos individuos con dolor lumbar persistente en realidad demuestran una mayor actividad muscular global del tronco en comparación con las poblaciones asintomática. ¿Esto se debe a que a los que tienen dolor de espalda se les enseña constantemente a prepararse cuando realizan una actividad? ¿O es una estrategia desarrollada para reducir la sensibilidad con ciertos movimientos? Es posible que algunas personas no requieran una rutina específica de ejercicios, ya que la programación puede ser tan simple como darles permiso para moverse y regresar a actividades cotidianas.

Otras influencias sobre el dolor lumbar

Una consideración de por qué los ejercicios de core clásico puede ayudar con el dolor lumbar puede atribuirse a sus efectos analgésicos. Todos estos movimientos provocan la actividad muscular isométrica, que ha demostrado aumentar los umbrales de dolor por presión. Si alguien es generalmente sensible al dolor o presenta conductas de miedo o evitación a ciertos movimientos de la columna vertebral, estos ejercicios pueden ser excelentes opciones de inicio, ya que son relativamente seguras, limitan el movimiento general de la columna y pueden modular el dolor.

Cada vez que implementamos una estrategia de tratamiento (ya sea que ayude a mitigar los síntomas o no), debemos buscar constantemente entender «por qué». ¿Por qué ayudó esta intervención en particular? ¿Fue una cierta técnica o ejercicio? ¿O fue simplemente la evolución natural? ¿Hay otros factores contextuales involucrados que influyen en la recuperación? ¿Alcanzaríamos el mismo resultado si se utilizara un tipo diferente de ejercicio? Tal vez los ejercicios de core ayuden a modular el dolor y mejorar los síntomas, pero sería difícil descartar otros factores como contribuyentes para alcanzar nuestro resultado deseado. Esto es importante cuando explican a los pacientes, ya que deberíamos ser cautelosos al sugerir que una técnica de tratamiento (es decir, terapia manual, modalidades de ejercicio) fue el factor determinante para mitigar el dolor.

Para finalizar, no hay nada de malo en utilizar ejercicios de core, pero debemos ser conscientes de que las explicaciones que damos tienen un impacto significativo en los resultados a largo plazo. Las palabras creadas con un lenguaje nocebo pueden crear temor y crear dependencia, cuando en cambio, nuestro objetivo debe ser inculcar optimismo, potenciar y promover actividades cotidianas con el objetivo final de conseguir la autonomía.